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Una nueva generación de satélites y globos aerostáticos para monitorizar el medio ambiente

Uno de los impactos más tangibles del cambio climático es la subida del nivel de los océanos. Por eso el lanzamiento del satélite Sentinel-6 es una excelente noticia para los investigadores. Con una curiosa forma de “caseta de perro”, el nuevo satélite ya está proporcionando información acerca de estas variaciones a escala planetaria.

La generación anterior de satélites ya había registrado una subida anual de tres milímetros en los últimos treinta años, pero Sentinel-6 permitirá hacer un seguimiento mucho más detallado. La clave está en un altímetro de gran precisión que envía pulsos electromagnéticos a las superficies acuáticas, lo que monitoriza tanto el nivel del mar como el oleaje.

Posteriormente, los datos se procesan para obtener imágenes fácilmente interpretables. Este proyecto tecnológico, impulsado conjuntamente por EEUU y Europa, permitirá predecir con mayor precisión el destino de núcleos poblacionales costeros en las próximas décadas.

De hecho, quince de las veintitrés mayores ciudades del mundo se encuentran actualmente junto al mar.